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El presupuesto que nunca debí aceptar
Durante mucho tiempo pensé que decir sí a cualquier trabajo era la mejor forma de mantener el taller funcionando.
Si entraba dinero, parecía una buena decisión.
Pero con los años aprendí que hay trabajos que pueden hacerte perder dinero incluso cuando los cobras.
Y no me refiero solamente a que el presupuesto esté mal calculado.
Me refiero a todo lo que ocurre alrededor.
Hace unos años acepté un proyecto que, sobre el papel, parecía interesante.
El cliente quería un trabajo personalizado, había bastante detalle y el presupuesto tenía un importe que, en aquel momento, me parecía bueno.
Así que dije que sí.
El problema empezó después.
Cambios constantes.
Llamadas.
Desplazamientos.
Material adicional.
Horas que no había calculado.
Y pequeñas modificaciones que, una detrás de otra, terminaron convirtiéndose en muchas horas de trabajo.
Cuando terminé, hice las cuentas.
Había facturado.
Había trabajado muchísimo.
Pero el beneficio real era ridículo.
Y lo peor no fue eso.
Durante esas semanas había tenido el taller ocupado y había tenido que rechazar otros trabajos que probablemente habrían sido mucho más rentables.
Ahí entendí algo que cambió mi manera de trabajar:
El coste de aceptar un mal proyecto no es solamente lo poco que ganas con él. También es el proyecto bueno que dejas de poder aceptar.
Desde entonces intento mirar cada presupuesto de una manera diferente.
No me pregunto solamente:
”¿Cuánto voy a cobrar?”
Me pregunto:
¿Cuántas horas me va a ocupar?
¿Qué margen voy a conseguir?
¿Qué posibilidades hay de que haya cambios?
¿Qué tipo de cliente es?
¿Me interesa que este cliente vuelva?
¿Este proyecto encaja con el tipo de carpintería que quiero hacer?
Y, sobre todo…
¿Lo aceptaría si tuviera la agenda llena?
Esta última pregunta es brutalmente útil.
Porque cuando tienes el taller vacío es muy fácil decir que sí.
Pero cuando tienes buenos proyectos esperando, empiezas a valorar tu tiempo de otra manera.
💡 La lección de esta semana
No necesitas más trabajos. Necesitas mejores trabajos.
Esto no significa que debas rechazar cualquier proyecto que no sea perfecto.
Significa que tienes que empezar a conocer cuáles son los trabajos que realmente hacen ganar dinero a tu empresa.
Porque facturar mucho y ganar poco es una de las trampas más peligrosas de la carpintería.
📝 Haz esto esta semana
Coge tus 10 últimos trabajos.
Y apunta cuatro cosas:
1. Lo que facturaste.
2. Cuántas horas reales empleaste.
3. Cuánto gastaste en materiales y otros costes.
4. Qué beneficio te quedó realmente.
Después ordénalos de mayor a menor rentabilidad.
Probablemente descubrirás algo interesante:
el trabajo que más dinero facturó no tiene por qué ser el que más dinero te hizo ganar.
Y ese dato puede cambiar qué trabajos decides aceptar a partir de ahora.
📖 Si quieres profundizar
Precisamente este es uno de los cambios de mentalidad que desarrollo en mi ebook:
El negocio de la carpintería moderna
No quería escribir otro libro sobre cómo trabajar la madera.
Quería hablar de algo que muchas veces no nos enseñan cuando empezamos:
cómo convertir la carpintería en un negocio rentable.
Presupuestos, clientes, precios, organización, rentabilidad, crecimiento y las decisiones que tienes que empezar a tomar cuando dejas de pensar solamente como carpintero y empiezas a pensar como empresario.
Si quieres llevar tu carpintería un paso más allá:
🧰 Lo que compraría para mi taller
No todo lo que mejora un taller cuesta miles de euros.
Una de las cosas más sencillas que puedes hacer para mejorar tus presupuestos y controlar la rentabilidad es llevar un registro de tus trabajos, horas y costes.
Por eso, esta semana te recomiendo:
[AGENDA POR SEMANAS]
Es una herramienta sencilla, pero puede ser muy útil para tener siempre a mano tus anotaciones de trabajo y no depender de tener toda la información desperdigada entre papeles, WhatsApp y el móvil.
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🎯 Para terminar
Hay una frase que me habría gustado escuchar cuando empecé:
“Que tengas trabajo no significa que tengas un buen negocio.”
Durante mucho tiempo confundí estar ocupado con estar avanzando.
Hoy intento hacerme otra pregunta:
¿Lo que estoy haciendo esta semana me está acercando al negocio que quiero tener dentro de cinco años?
Porque al final, construir una buena carpintería no consiste solamente en hacer buenos muebles.
Consiste en construir un sistema que sea capaz de darte buenos proyectos, buenos clientes y buenos beneficios.
Nos leemos el próximo jueves.
José Carpenter
P.D. La semana que viene voy a hablarte de algo que durante años me obsesionó: por qué comprar más máquinas no siempre hace que un taller sea más rentable.